«La joya no tiene género».
@Gabriela Sánchez en oya Magazine
MEXICO
DESDE 2000
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Gabriela Sánchez convierte recuerdos, sueños y escenas de México en pequeñas esculturas de plata: calaveras, agaves, corazones y juguetes. Cada pieza empieza con una idea que dibuja en papel y después modela en cera. Junto a su hija Artemisa Ramírez, crea joyas que cuentan historias de su cultura y de su vida.
Fundada en Guadalajara en 2000, la marca trabaja la plata con gemas y tejidos coloridos. Sus piezas han llegado a pasarelas de Shanghái, Perú y Colombia. Entre sus proyectos destacan una colección inspirada en el Palacio de Bellas Artes y las joyas que llevaron las abanderadas de los Juegos Panamericanos de 2011.
«La joya no tiene género».
@Gabriela Sánchez en oya Magazine
Gabriela Sánchez nació en Guadalajara, Jalisco, en el año 2000. Su creadora creció en una familia de joyeros y decidió fundar su propia firma a los 35 años. Hoy comparte la dirección creativa con su hija, Artemisa Ramírez: juntas representan la tercera y cuarta generación de una familia dedicada a la joyería.
La primera joya que diseñó Gabriela fue una libélula. Con el tiempo, aquel punto de partida dio paso a un repertorio de agaves, calaveras, corazones y juguetes que recoge su manera de mirar México: desde los recuerdos de infancia hasta las celebraciones y los objetos cotidianos.
La firma también atravesó una etapa compartida con Flora María, hermana de Gabriela. Entre 2004 y 2008 trabajaron bajo el nombre Flora María y Gabriela, antes de retomar sus proyectos por separado. En 2009 abrió la Galería Gabriela Sánchez en Guadalajara; después llegaron la tienda en línea, las exposiciones y las colaboraciones con diseñadores de moda.
El maximalismo es uno de sus rasgos más reconocibles: volumen, abundancia de detalles y composiciones que reúnen varias figuras en una misma pieza. La plata .925 es la base de un trabajo artesanal realizado con maestros orfebres, al que se incorporan gemas naturales y elementos textiles. Entre los materiales que aparecen en su historia destacan el ámbar de Chiapas y el ópalo de Magdalena, Jalisco.
Sus referencias mexicanas toman formas concretas: una muñeca de listones, una piñata, un recorte de papel picado o una calavera cubierta de flores. Ese gusto por reunir objetos y recuerdos llega hasta el anillo de su 25 aniversario, que combina una libélula, un agave, una piñata y otros motivos de su archivo en una sola pieza.
La firma recibió el Galardón ENART en 2010 y obtuvo el primer lugar del Concurso de Joyería Internacional de la Cámara de Joyería de Jalisco en 2015. En 2016 participó en The Vogue Talents Corner, durante Colombiamoda, en Medellín. Su trayectoria también incluye presentaciones en Shanghái y Perú, además de proyectos expositivos de joyería en Europa y América Latina.




































